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Cómo la inteligencia emocional puede mejorar tu empresa

“Lo esencial es invisible a los ojos”

 

Con esta frase maravillosa que nos regalan El Zorro y El Principito en su mágica conversación, arranco esta columna de hoy. Este tramo de la obra (El Principito, del autor francés Antoine de Sain-Exupéry) fue tornándose más profunda a medida que fui creciendo, que fui viviendo.

 

Las cosas más significativas de nuestra vida, efectivamente, no son visibles a los ojos. No podés ver el oxígeno, por ejemplo; el elemento más crucial para la vida de todos los seres del planeta.

 

No podés ver (con los ojos) la sutil red que nos interconecta a todos de una manera tan contundente. Una vez que aprendés a vivir según este precepto de El Principito, la vida toma otra dimensión.

 

Lo esencial es invisible a los ojos, también, en el ámbito de las empresas.

 

La red esencial

 

Como Coach Profesional y como empresario, estoy convencido de que el capital fundamental que tiene toda empresa u organización son las personas que la integran. Las personas son la empresa, son el alma de toda organización.

 

Si; leíste bien. De la misma manera que tienen una “cultura organizacional”, que tienen métodos, formas y procedimientos, las organizaciones, según lo veo yo, tienen alma.

 

Este alma es una entidad sutil que escapa, a priori, a los cinco sentidos. Pero, al profundizar un poco, definitivamente se empieza a manifestar. Para los términos prácticos de este artículo, vamos a definir ese alma, como el universo emocional de la organización.

 

A mi entender, el bienestar emocional y mental de los integrantes de una organización, son esta red esencial de contención humana. En la práctica empresarial este bienestar es traducible a mejor rendimiento individual y mejores logros colectivos. Por ende, más beneficios (económicos y humanos) para la empresa.

 

Un repaso: ¿Qué son las emociones?

 

Las emociones son impulsos o reacciones internas que nos mueven hacia la acción. Estos impulsos internos pueden ser reacciones disparadas por estímulos externos o por un contexto determinado. Todos los seres humanos llevamos dentro un variado y colorido universo emocional. 

 

Nuestras emociones nos dicen mucho acerca de nosotros mismos; de nuestras fortalezas, debilidades, miedos y juicios personales.

 

Son un fantástico murmullo interior para conocer mejor cómo enfrentar los desafíos del día a día y liberarnos de muchos de nuestros sufrimientos. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional, decía Budha.

 

Tener la capacidad de reconocer, entender y manejar mejor nuestras emociones, es lo que en la actualidad se denomina Inteligencia Emocional

 

La inteligencia emocional

 

Ser capaz de conocer y “escuchar” tus propias emociones, tendrá un profundo y positivo efecto en tu vida. Cada emoción contiene mucha información acerca de cómo esta funcionando tu mundo interior.

 

Las situaciones que te generan malestar, disparan ciertas emociones, entender  porque éstas situaciones disparan esas emociones, te puede ayudar a eliminar ese sufrimiento de inmediato. Esta capacidad de estar atentx a tus emociones, también te ayudará a entender e influir positivamente en las emociones de las personas que te rodean.

 

Un ejemplo; si un compañero o compañera de trabajo te grita, pues fue tomadx por la ira, y vos te lo tomás como algo personal, tu respuesta seguramente sea otro grito más fuerte y con más ira. Así, esto detona en una discusión que nadie quería.

 

Pero, si en ese instante, en lugar de tomarlo como algo personal, recordás que el o ella está pasando una difícil situación en su hogar, lo cual lx trae muy angustiadx, es probable que tu reacción sea diferente. En lugar de continuar el espiral de gritos, te acercás y le das un abrazo de oso o un gesto de contención.

 

En este momento, su ira fue neutralizada por tu compasión. ¿Te suena familiar este tipo de situaciones?. He aquí la Inteligencia Emocional aplicada. Y acá, ganamos todos.

 

Vos te evitaste de entrar en una discusión, y tuviste la reconfortante experiencia de abrazar a alguien que necesitaba tu contención. La otra persona dejó salir alguna de sus emociones estancadas y se sintió comprendida y contenida, en lugar de recibir otro cachetazo emocional.

 

El detalle clave aquí fue la empatía. Una emoción que te permite ponerte en los zapatos del otro. ¿Cómo te parece que puede resultar el trabajo de un equipo en una organización, si aumenta el nivel de empatía entre sus integrantes?

 

Esta es parte de la tarea de un Coach Ontológico. Acompañar a personas en un viaje hacia su interior. Proveer de un re-entrenamiento, para estar más atentos a esa voz interior de las emociones, y brindar herramientas concretas para superar desafíos.

 

Escuchar estas señales, aprender a que jueguen a tu favor y estar atentx a los elementos que la disparan, te puede ayudar a descifrarte a vos mismx. Y de esta manera podrás disminuir, manejar o eliminar el sufrimiento asociado a estas situaciones.

 

Pues no es la situación en sí la que te genera ese pinchazo, es tu reacción emocional ante este estímulo lo que te trae, quizás, algún sufrimiento.

 

La inteligencia emocional en tu empresa

 

Las reglas del mundo laboral están cambiando. Ya no es suficiente solo la preparación técnica, el nivel académico o la experiencia para destacarse en un puesto o empresa.

 

A la hora de considerar las capacidades de un persona, hoy en día, se pone especial atención en ciertas aptitudes y cualidades personales tales como la iniciativa, la adaptabilidad y la empatía.

 

Son estas aptitudes, protagonistas en la búsqueda de la excelencia, y son algunas de las que componen la Inteligencia Emocional en el ámbito de la empresa. En la medida que una organización fomente la mejora en los niveles de Inteligencia Emocional, esta será más productiva y eficiente. 

 

Algunas aptitudes emocionales que recomiendo tengas en cuenta 

 

Daniel Goleman, quien yo considero el autor más relevante en temas de Inteligencia Emocional, y en cuya obra me base para escribir esta columna, define una aptitud emocional como una capacidad aprendida, basada en la Inteligencia Emocional, que origina un desempeño laboral sobresaliente.

 

La Inteligencia Emocional determina nuestro potencial para aprender las cosas, y la aptitud emocional muestra cuanto de ese potencial hemos aplicado al trabajo.

 

Si bien Goleman las clasifica de diferente manera, a los fines prácticos y claros para este formato, simplemente voy a enumerar algunas de las más relevantes según el enfoque de esta columna:

 

a. Autoconocimiento: Conocer tus propios estados de ánimo y tener conciencia emocional; reconocer como te afectan tus propias emociones. Tener una autoevaluación precisa de vos mismx (fortalezas y debilidades).

 

b. Autorregulación: Manejar tus propios estados internos, impulsos y recursos. Tener autocontrol para evitar reacciones desmedidas. Ser confiable para vos y para tu equipo.

 

c. Motivación: Tendencias emocionales que guían o facilitan la obtención de las metas. Tener afán de triunfo, ser comprometidx, con iniciativa y optimismo.

 

d. Empatía: Ser hábil y consciente para captar los sentimientos, necesidades e intereses ajenos.

 

e. La intuición: Ese murmullo interior te puede proporcionar una información crítica, que no deberías ignorar. La intuición es un análisis lógico subconsciente, el cerebro de alguna manera realiza sus cálculos y saca sus propias conclusiones. Tomar decisiones basándote únicamente en lo racional podría ser un error.

 

f. Tener conciencia de tus límites: Las personas más exitosas saben aprender de sus errores. Conocer cuales son tus zonas débiles y límites te permitirá trabajar mejor en equipo. Sincronizarte con otras personas con las cuales te puedas complementar.

 

g. Confianza en vos mismx: Tener la valentía de explorar tu valor, tus dones, y esa característica que te hace únicx. Arriesgarte por lo que vos creés que es lo correcto y animarte a enfrentar el rechazo. Actuar de manera decidida a pesar de las presiones e incertidumbres. La confianza en vos mismx es una aptitud determinante para un desempeño laboral superior.

 

h. Autoeficacia: Juzgar positivamente tu propia capacidad de desempeño. Lo que vos te creés capaz de lograr con tus propias habilidades. Es crucial confiar en tu habilidad para explotarla a fondo.

 

h. Adaptabilidad e Innovación: Ser flexible ante los cambios y desafíos. Todo está cambiando todo el tiempo. El cambio es la única constante en esta vida. Ser dinamicx y con apertura a nuevos enfoques te dará una gimnasia muy útil a la hora de enfrentar los desafíos.

 

Coeficiente intelectual Vs. Inteligencia Emocional

 

Una de los enfoques que más cambió mi forma de analizar, de manera tradicional, el desempeño empresarial, es el análisis de Goleman acerca de la importancia del coeficiente intelectual. Históricamente, en mi sub consciente quizás, era el coeficiente intelectual el indicador determinante y fundamental para lograr un éxito profesional o laboral.

 

El resultado de los estudios de este psicólogo y periodista norte americano, revela que el coeficiente intelectual ocupa el segundo lugar, detrás de la Inteligencia Emocional, en el “ranking” de las aptitudes necesarias para triunfar, en prácticamente cualquier tipo de trabajo o empresa.

 

Entrenamiento emocional en las empresas

 

Para que una organización se sostenga en el tiempo y crezca es un requisito ineludible que ésta se mantenga capacitándose e innovándose. A mi me gusta denominarlo como una “política de capacitación permanente”.

 

En un mundo tan dinámico y cambiante, es vital estar en constante búsqueda de mejorar, superarse y estar en el nivel de excelencia antes mencionado. A la hora de capacitar, las empresas necesitan una mirada renovadora, para conocer y aplicar herramientas que fomenten la Inteligencia Emocional en sus integrantes.

 

El “buen uso” de las personas es un factor clave para elevar el nivel de competitividad de las organizaciones. Considero positivo aportar valor acerca del “como” llevar adelante los procesos, y buscar que la organización en su conjunto sea más productiva.

 

Lo que la realidad indica, es que de poco sirve aquello, si no trabajamos en fomentar herramientas para que cada individuo logre conocer mejor sus emociones, sus aptitudes y su mente.

 

De todos los elementos disponibles para lograr tu éxito laboral, y la prosperidad de tu empresa, sin dudas el más gravitante es tu propia mente y tu autoconocimiento. Es muy simple, si sos absolutamente brillante en algún área técnica, pero vivís con un estrés galopante y tu mente como un fórmula uno…

 

¿Creés que vas a llegar muy lejos?

 

Si sos el o la crack de la tecnología, con conocimientos increíbles, pero no te bancas una devolución o una crítica, y estás ladrando todo el día…

 

¿Pensás que tendrás chances de conseguir un ascenso o liderar a tu equipo?

 

Es a mi juicio, decisivo que las empresas tengan como prioridad brindar a sus integrantes conocimientos acerca de cómo funciona la mente humana, instrumentos para manejar mejor sus propias emociones, y de esta manera fomentar el aumento del nivel de la Inteligencia Emocional del conjunto.

 

Sin estos, inclusive la alta pericia técnica, se puede volver contraproducente si se transforma, por ejemplo, en arrogancia. También los elevados niveles de estrés (elemento tremendamente peligroso, que se puede erradicar de raíz con las técnicas adecuadas) pueden resultar catastróficos a la hora de medir rendimientos individuales y colectivos. 

 

Conclusiones y comentario final

 

El nivel de inversión monetaria y de tiempo que representa para una empresa contar con políticas de capacitación en temas relacionados a la Inteligencia Emocional, mente y bienestar de los individuos, es mínimo, en relación al beneficio del conjunto.

La inversión de tiempo y dinero es mínima, comparada con el enorme costo oculto que representa un empleado o empleada insatisfechx, desmotivadx o estresadx. Ni hablar si a causa de esto la empresa debe correr con gastos médicos o de lucro cesante.

 

Desde luego lo mismo a nivel gerencial; un gerente o dueño de empresa que no tiene en cuenta la importancia de su bienestar personal, esta perdiendo de vista el tremendo impacto que esto tendrá en los rendimientos de su negocio. Es ahí, donde aptitudes como la innovación en las personas quienes toman las decisiones pueden hacer una diferencia en toda su comunidad. 

 

Decía Henry Ford, fundador de Ford Motor Company: 

“Sólo hay algo más caro que formar a las personas y que se marchen,

y es no formarlas y que se queden”.

 

Espero hayas disfrutado este artículo, y como siempre, quedo atento a tus comentarios.

 

Estoy también disponible, para que trabajemos juntos, si estás queriendo llevar adelante este tipo de optimización en tu empresa u organización.

 

Un fuerte abrazo,

GUS

 

PD: Seguramente habrás notado que en este artículo he utilizado lenguaje inclusivo. Dado que es la primera vez que lo uso, espero esté bien aplicado. Si encontrás algún error de tipeo (de este lenguaje, o cualquier tipo de error) agradeceré mucho me lo hagas notar, así lo corrijo.

G

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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