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límites en la adolescencia

6 claves para poner límites a un adolescente (fomentando una relación abierta y amorosa)

6 claves para poner límites a un adolescente

(Fomentando una relación abierta y amorosa)

 

Durante el último #JuevesParaPadres, un ciclo de charlas para padres que estamos realizando todos los días jueves, tocamos un tema tan importante como delicado: los límites en la adolescencia.

 

 

Es casi aburrido repetir que los chicos necesitan límites, pero es necesario por lo menos plantearlo como base de este artículo. Los límites son necesarios. De hecho, en la vida existen muchos límites impuestos por situaciones que nos desafían.

 

 

Paradójicamente, ponerle límites a un joven, es a su vez entrenarlo para poder sortear estos desafíos que la vida le proponga. La idea es que pueda tomar cada desafío, como una forma de hacerse más fuerte, más hábil y de conocerse mejor. Nada más ni nada menos.

El autoconocimiento, la más poderosa sabiduría que podemos adquirir como seres humanos.

 

 

¿Por qué poner límites?

 

 

Poner límites es a veces protegerlos, preservarlos. Mostrarles a través de los ojos de la experiencia, situaciones que podrían ser riesgosas para ellos. También es enseñarles acerca de las jerarquías que tenemos los seres humanos, en casi todo dominio. En el ámbito familiar, laboral, académico, deportivo, por ejemplo, hay jerarquías.

 

 

Entonces, poner algunos límites, también los ayudará a transitar con más tranquilidad el momento en el que alguna de esas jerarquías les dé indicaciones de como proceder, sin demasiada explicación. O sea, cuando les impongan un límite en algún otro dominio que no sean sus padres, ejemplo, un jefe, un compañero de trabajo, o una pareja.

 

 

Te propongo partir de la base de la buena comunicación. Tema central en las relaciones humanas, y en lo que ya hemos venido conversando en anteriores artículos y charlas. Para marcar límites, primero debe haber una buena comunicación.

 

 

Para ello, será positivo ayudar a tu adolescente a expresar sus sentimientos. Escuchalos más, mucho más. Dejalos que hablen. Eso es el tiempo más valioso que les podés regalar.

 

 

He leído e investigado varios blogs y especialistas para armar este contenido. He seleccionado las claves que más me gustaron, las he adaptado y modificado un poco según mi enfoque. Sin más, y yendo a lo práctico como a vos te gusta; acá van las 6 claves para poder manejar mejor este delicado tema con tus adolescentes.

 

 

¿Cómo poner límites?

 

 

1- Reconocer con claridad y de manera abundante sus logros y buenos rendimientos:

 

 

Según mi experiencia veo que nos resulta más fácil retarlos, corregirlos o castigarlos que felicitarlos. El objetivo de los límites es fortalecerlos, no destruir su autoestima. En este sentido, reconocer sus logros es ayudarlos a forjar su tan preciada autoestima. Ayudarlos a construirla es probablemente una de los aspectos cruciales de esta etapa. Muchas de las situaciones en las que ellos atentan contra ellos mismos, o asumen riesgos desmedidos, es por tener la autoestima baja. Y por ende en ocasiones necesitarán llamar la atención.

 

A todos nos gustan y nos motivan las palabras de reconocimiento. Y si legitimás sus logros, ellos estarán más propensos a validar los límites cuando vos se los marques. Dicho al revés, si nunca le reconoces un logro, entonces tampoco él o ella querrá aceptar tus reglas. Una de cal y una de arena. Felicitalo cuando respeta el horario, premialo ante algún éxito académico y mencionale cuando está haciendo un buen trabajo. Una palabra de aliento, una sonrisa, un abrazo puede ser el mejor premio que les podes dar.

 

 

2- Fomentá a que tu adolescente participe activamente en el establecimiento de las normas y los límites:

 

 

Así no las sentirá como algo impuesto. No estará tan tentado a incumplirlas por sentirlas injustas, y se sentirá más implicado en ellas. Haz que las entienda. Explicarles el porqué de las normas puede ser útil. Fomentar este debate les ayudará a hablar negociando, algo que le servirá mucho en su vida adulta.

 

 

También les ayudará a aprender a escuchar sin ser intransigentes. Justamente, es lo que estarás haciendo con ellos cuando los dejás participar. Los escuchás y le das la oportunidad de colaborar.

 

 

3- Predicá con tu ejemplo:

 

 

Si le pegás o le gritás a tu adolescente, le estás mostrando una forma de proceder. Le estarás enseñando de una forma directa métodos no recomendables de actuación ante un desacuerdo. Quizás es más acertado enseñarle a negociar y a debatir. Los gritos duelen y alejan. En lugar de eso, tomá una inhalación profunda, exhala lenta y pacientemente, y enseñale a discutir hablando de una forma inteligente y mostrando respeto. De nuevo, la importancia del espacio de conversación y debate es determinante.

 

 

Si le decís que las cosas son así “por qué soy tu madre” y listo… quizás, luego él o ella reaccione “porque sí” desapareciendo todo un día sin responder el celular. Todo es un ida y vuelta entre lo que proponemos los adultos y las reacciones de los chicos. Hay veces que se deberán dar pocas explicaciones, pero mi opinión es que siempre hay que hacer un esfuerzo por encontrar el espacio de conversación. Y ahí tu ejemplo, como en otros dominios, será muy potente. Si haces que él o ella entienda el porqué del límite, estás construyendo algo más valioso, que si simplemente te enfocas en imponer las cosas.

 

 

Desde luego te advierto: ¡enorme desafío para vos! Ellos están siempre estudiando nuestros comportamientos, mayormente de manera inconsciente. Sabelo, ellos ven y copian todo.

 

 

4- Dejar las cosas por escrito:

 

 

¡Esta me encanta! Mi cabeza empresaria y ordenada… jajaja.  Tomate el trabajo de sentarte con tu adolescente, con papel y lápiz y tomen nota de las cosas en las cuales se pondrán de acuerdo para una convivencia fluida. Podés anotar los días y horarios de salidas y de regreso, las horas de estudio, las horas para hacer tareas domésticas, reglas para responder mensajes tuyos y atender el teléfono cuando vos llames, responsabilidades generales en casa, etc. De esta manera le das la posibilidad de acordar reglas y normas. Y así, ante el incumplimiento de estas (cosa que de seguro sucederá) podrás recurrir a este contrato informal para contrastarlo con los hechos. Ante la duda, recordarle que él o ella estuvieron de acuerdo en este compromiso.

 

 

El objetivo es que se sienta más comprometido con las reglas, y esté menos tentado a incumplirlas. Tené en cuenta que desafiarte, llevarte la contra, discutirte e incumplir las reglas, esta en la propia naturaleza de esta etapa de la vida.

¡Paciencia! Recordá cómo eras vos a su edad.

 

 

5- Mantente firme con las decisiones tomadas y coherente con tus acciones al respecto:

 

 

Cuando tu adolescente ve que vos no cedés fácilmente, dejará de insistir en que lo hagas. Si se da cuenta de que cedés o que sos vulnerable, aprenderá a cuestionarte todo lo que digas o cualquier norma que le impongas.

 

 

Mantenerse firme no siempre es ser rígido y duro. Se puede ser firme y amoroso. Marcar límites de manera amena y divertida. No necesariamente el límite o el “castigo” deben ser un drama. Quizás le podes, en algún momento, limitar la cantidad de salidas en la semana, y a cambio ofrecerle algún programa divertido en casa. Y de paso, compartís tiempo de calidad con él o ella. Pizza, peli (o campeonato de Play Station) y helado, son opciones muy apreciadas por los chicos.

¡Animate a ser creativo!

 

 

6- Sé fiel a tus valores y principios:

 

 

Tu adolescente deberá aprender a respetar tus valores, aunque te responda negativamente, recuerda que no es su pensamiento real. Como te decía antes, está dentro del comportamiento del adolescente cuestionar el sistema que lo controla. Está en su instinto seguir intentando mover esos límites. Si te dice que los padres de algún amigo le permiten volver más tarde a casa, hacele entender que no sos el padre de ese amigo y que en esta casa hay unos valores diferentes.

 

 

Mantenerte firme, respetarte a vos mismo, es un gran ejemplo. Desde luego, igual de importante es reconocer si algún valor o actitud que tomaste no fue correcta. Reconocer nuestros errores, es enseñarles a ellos a reconocer los suyos. A bajar la guardia y a evitar discusiones largas y agotadoras, solo por no dar el brazo a torcer.

 

Ánimo papis, que no esta muerto quien pelea.

Esto es todo por hoy, espero te sea útil y lo hayas disfrutado.

Como siempre, estoy esperando tus comentarios.

 

Un fuerte abrazo

GUS

 

PD 1: ¿Me seguís en Instagram?

PD 2:  Aquí podrás ver la charla completa. Duración 25 minutos.

G

 

4 Comments
  • Dora Reiss

    febrero 14, 2018 at 11:36 pm

    me encantó el artículo! Corto, profundo y operativo!!!

  • Mirta Morra

    febrero 15, 2018 at 11:17 pm

    Muy bueno Gus el articulo, esperemos que aunque a la distancia ,sigamos compartiendo estos espacios,beso grande